Asesoramiento científico
Nuestro equipo te explica de forma sencilla un ensayo concreto, sus requisitos y qué preguntar antes de decidir.
EscríbenosGuía para familias · Investigación clínica
Un ensayo clínico es el puente entre los descubrimientos del laboratorio y los nuevos tratamientos. En esta guía te explicamos cómo funciona, qué beneficios y riesgos tiene participar, qué derechos tienes y cómo buscar y valorar un estudio, para que tu familia pueda decidir con toda la información.
Participar es siempre voluntario. La información es orientativa: comenta cualquier decisión con tu equipo médico y con el equipo investigador de cada estudio.
Revisado por la Fundación Síndrome de Dravet · Actualizado en octubre de 2026

Un ensayo clínico es un estudio de investigación que prueba un nuevo medicamento o tratamiento en personas para saber si es seguro y eficaz. Los ensayos clínicos son el paso imprescindible entre los avances del laboratorio y las terapias que pueden mejorar la vida de los pacientes, y abren el camino hacia una medicina cada vez más personalizada.
Cada ensayo se diseña, se revisa y se lleva a cabo con mucho rigor. Antes de empezar necesita la aprobación de un comité de ética de la investigación y de las autoridades sanitarias (en España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, AEMPS). Durante todo el estudio, la seguridad de las personas participantes es la prioridad.
Estudian medicamentos y terapias en personas para saber si son seguros y eficaces.
Necesitan la aprobación de un comité de ética y de las autoridades sanitarias antes de empezar.
Decides tú si participar, y puedes retirarte en cualquier momento sin que afecte a tu atención médica.
Muchos ensayos comparan el tratamiento en estudio con un placebo: una sustancia con el mismo aspecto, pero sin el medicamento activo. Así se puede saber qué parte del efecto se debe realmente al tratamiento.
Con la aleatorización, las personas participantes se asignan al azar a cada grupo del estudio, para que la comparación sea justa. En un ensayo a ciego simple, el paciente no sabe qué tratamiento recibe; en uno a doble ciego, tampoco lo saben los médicos ni el equipo investigador.
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Antes de probarse en personas, un tratamiento se estudia en el laboratorio, en cultivos celulares o en modelos animales (investigación preclínica). Si los resultados son prometedores, empiezan los ensayos clínicos, que suelen hacerse en cuatro fases:
Se prueba por primera vez en un grupo pequeño de personas para estudiar su seguridad, el rango de dosis seguras y la forma de administración. En terapias avanzadas puede hacerse directamente en pacientes.
Se estudia en un grupo más grande de personas con la enfermedad, vigilando los efectos adversos y la seguridad. En medicamentos huérfanos y terapias avanzadas, a veces las fases I y II se combinan en una fase I/II.
Se estudia en una población más amplia, en distintos países, y se compara con los tratamientos existentes para confirmar que es seguro y eficaz. Es la fase previa a la aprobación por las autoridades sanitarias.
Tras la aprobación, se sigue recogiendo información sobre su efecto en la práctica y sobre posibles efectos secundarios a largo plazo (farmacovigilancia).
Los medicamentos «huérfanos» son los destinados a tratar enfermedades raras, como el síndrome de Dravet. Como cada una de estas enfermedades afecta a pocas personas, el mercado es pequeño y a la industria farmacéutica le resulta difícil recuperar lo invertido en investigación y desarrollo. Por eso la normativa ofrece incentivos específicos para desarrollarlos.
En la Unión Europea, un medicamento puede recibir la designación de huérfano si cumple estos criterios:
La designación la concede la Comisión Europea tras la opinión del Comité de Medicamentos Huérfanos (COMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Se puede solicitar en cualquier fase del desarrollo, también a la vez en la EMA y en la FDA de Estados Unidos. La designación no significa que el medicamento esté aprobado: solo reconoce que se está desarrollando para una enfermedad rara.
Participar en un ensayo clínico puede tener ventajas, pero también inconvenientes. Conviene sopesarlos con calma, con vuestro equipo médico y con el equipo investigador, antes de tomar una decisión.
Las personas participantes pueden acceder antes que nadie a medicamentos, terapias o dispositivos innovadores que aún no están en el mercado. Puede ser especialmente importante cuando las crisis son graves y los tratamientos actuales no bastan.
Durante el ensayo hay consultas, pruebas de laboratorio y visitas de seguimiento regulares, lo que ayuda a detectar y atender enseguida cualquier efecto adverso o cambio en la salud.
Cada participante ayuda a avanzar en el conocimiento y a desarrollar nuevas terapias, herramientas de diagnóstico y medidas preventivas, para quienes viven hoy con la enfermedad y para las generaciones futuras.
El tratamiento en estudio puede causar efectos secundarios o reacciones adversas no esperadas, y algunas consecuencias a largo plazo no se pueden conocer del todo durante el ensayo. Los investigadores trabajan para minimizar los riesgos, pero la posibilidad de efectos adversos existe.
Participar supone visitas regulares al hospital o al centro de investigación para pruebas, procedimientos y seguimiento. Puede alterar la rutina familiar, el trabajo y el ocio, y los desplazamientos pesan más si vivís lejos.
Es normal sentir ansiedad, esperanza e incertidumbre, tanto la persona participante como madres, padres y cuidadores. La esperanza que despiertan algunos tratamientos, como las terapias génicas, puede generar expectativas muy altas: es importante hablarlo desde el principio y saber qué apoyo habrá cuando termine el ensayo.
Consejo práctico
Pregunta al equipo investigador si se pueden adaptar las visitas: hacer algunas de forma virtual cuando sea posible, tener varias citas posibles dentro de un margen de días (por ejemplo, una semana) y poder reprogramarlas.
La Fundación te acompaña
Si sois familia miembro, el Programa de Atención y Apoyo Psicosocial os ofrece orientación psicológica y grupos para compartir con otras familias lo que estáis viviendo. Conoce también el resto de programas de la Fundación.
El consentimiento informado garantiza que la persona participante y su familia entienden el propósito del ensayo, sus procedimientos y sus posibles riesgos antes de decidir. Se entrega antes de entrar en el estudio y recoge también los derechos de quien participa. Solo se firma de forma voluntaria y con toda la información necesaria.
Si el documento es difícil de entender, pide que te lo expliquen de forma más sencilla. Las buenas prácticas recomiendan consentimientos (y asentimientos, en el caso de menores) en lenguaje claro y con glosario, y vídeos explicativos previos, elaborados con familias, sobre los riesgos, cómo serán las visitas y qué expectativas son realistas. Cuando la normativa y el comité de ética lo permiten, también puede usarse un consentimiento con pictogramas o secuencias visuales, que algunos niños comprenden mucho mejor que el texto.
Recibir información completa y comprensible sobre el estudio, incluidos sus posibles riesgos y beneficios, antes de decidir.
Tus datos personales se mantienen confidenciales: solo se usan con fines de investigación y no se comparten sin tu consentimiento.
El equipo investigador sigue pautas éticas y de seguridad para minimizar los riesgos, con un seguimiento cercano que permite detectar cualquier efecto adverso.
Puedes dejar el estudio en cualquier momento, sin ninguna penalización, y tu decisión debe respetarse.
Tienes derecho a recibir información sobre cómo avanza el estudio y sobre sus resultados.
Hay registros públicos y gratuitos donde puedes consultar los ensayos clínicos: en qué fase están, quién puede participar y en qué hospitales se hacen. Te recomendamos empezar por el registro español y el europeo, y comentar con tu neurólogo o neuróloga cualquier estudio que te interese.
Cómo buscar
Escribe «Dravet» o el nombre del medicamento y fíjate en el estado del estudio (en reclutamiento, activo o finalizado), en la edad de los participantes y en los países y hospitales donde se hace. Si un estudio te interesa, coméntalo con tu neurólogo o neuróloga: es quien puede valorar si encaja con vuestro caso.
La Fundación te ayuda
Seguimos de cerca los ensayos en el síndrome de Dravet y contamos las novedades en nuestro blog. Si tienes dudas sobre un estudio concreto, escríbenos.
Los criterios de elegibilidad (de inclusión y de exclusión) determinan quién puede participar en el estudio: por ejemplo, el rango de edad, el sexo, el estadio de la enfermedad o los tratamientos previos. Los define el promotor del ensayo y los revisan el comité de ética y las autoridades sanitarias. Sirven para que el resultado no se vea influido por características propias de los participantes.
Será el médico quien confirme si el paciente cumple los criterios y valore si puede ser candidato a participar.
En las epilepsias raras, los criterios habituales de otras enfermedades suelen no encajar, porque las personas afectadas tienen muchas comorbilidades. Los criterios reducen la variabilidad y ayudan a medir el efecto del tratamiento, pero un ensayo demasiado restrictivo es difícil de completar y sus resultados sirven a menos personas. Por eso se recomienda que sean lo más inclusivos posible, con alternativas a la exclusión como la estratificación o el análisis de subgrupos definidos.
Antes de decidir, pregunta también cómo afecta la medicación antiepiléptica actual (la mayoría de los participantes toma entre dos y cuatro fármacos) a la elegibilidad, a la dosis y a la vigilancia de la seguridad; y qué ocurre si en el cribado se pone en duda el diagnóstico previo, algo que pasa con cierta frecuencia.
La decisión de participar debe basarse en entender bien el diseño y los objetivos del estudio: cómo se llevará a cabo, qué tratamiento se probará, cómo se recogerán y analizarán los datos y qué se quiere averiguar.
Por ejemplo, si el ensayo quiere probar la eficacia de un nuevo fármaco, la persona participante puede ser asignada al azar al nuevo tratamiento o a un placebo. Además, paciente y cuidadores deben estar dispuestos a seguir el protocolo del estudio, que puede incluir visitas regulares al hospital, distintas pruebas médicas y la posibilidad de que aparezcan efectos secundarios desconocidos.
Además del número de crisis, conviene saber qué otros aspectos se medirán. Para muchas familias son igual de importantes la gravedad de las crisis (caídas, lesiones, tiempo de recuperación) y su intensidad (duración y recuperación), así como la calidad de vida, la conducta, el sueño, la comunicación y la participación en el día a día. También valoran los pequeños avances funcionales, como dar unos pasos, así que es útil preguntar si las escalas del estudio pueden detectarlos.
En la mayoría de los estudios de epilepsia, el diario de crisis es la principal herramienta para recoger datos, y las personas cuidadoras suelen encargarse de él. Pregunta cómo se usará, qué formación habrá para registrar bien las crisis (también las nocturnas) y cuánto tiempo requiere, y comunica al equipo cualquier cambio o situación inusual. Algunos estudios usan dispositivos digitales, como colchonetas de sueño o dispositivos que se llevan puestos: ningún detector de crisis es infalible y, como la intolerancia sensorial es frecuente, algunos pueden resultar molestos o alterar la conducta.
Por último, pregunta cómo se registrará el uso de la medicación de rescate y los episodios de estado epiléptico, y si usar medicación de rescate se considera un fracaso del tratamiento, ya que cada estudio puede abordarlo de forma distinta.
Participar en un ensayo clínico puede tener beneficios y riesgos que conviene sopesar antes de decidir (te los resumimos en Beneficios y riesgos de participar). Coméntalos con vuestro equipo médico y con el equipo investigador, y valorad juntos cómo se aplican a vuestra situación.
Participar en un ensayo clínico puede implicar gastos: desplazamientos al centro, alojamiento o tiempo fuera del trabajo. Por lo general, el promotor del estudio (normalmente la compañía farmacéutica que lo financia y lo lleva a cabo) asume la mayor parte de los costes y proporciona el medicamento en investigación de forma gratuita. El consentimiento informado debe detallar los posibles costes, los gastos que se cubren y si hay alguna compensación prevista. Es importante entenderlo bien antes de comprometerse.
En España, la normativa exige además que los posibles daños derivados de participar en un ensayo estén cubiertos por un seguro u otra garantía financiera.
Lo que recomiendan las buenas prácticas
Que participar no suponga ningún coste para la familia, desde la selección hasta el seguimiento final, y que los gastos se paguen por adelantado en lugar de reembolsarse después, para no tener que adelantar cantidades importantes. Pregunta también si se cubren los gastos de los hermanos y del cuidado infantil.
Es una recomendación, no una garantía en todos los ensayos, así que confírmalo en el consentimiento informado. Un ensayo sin barreras económicas permite participar a familias que no pueden pedir un permiso sin sueldo, a las monoparentales o a las que viven lejos de los centros especializados, y hace que los resultados sean más representativos.
Muchos ensayos reembolsan gastos como los viajes y el alojamiento, lo que reduce la carga económica para las familias. Una compensación adicional por el tiempo y las molestias no está garantizada: depende del ensayo, de su presupuesto, del compromiso que exija a participantes y familias y de la normativa.
Qué dice la normativa
En España, el Real Decreto 1090/2015 exige que sobre las personas participantes no se ejerza «influencia indebida alguna, inclusive de carácter económico». En los ensayos con posible beneficio directo para el paciente, el promotor puede reintegrar los gastos extraordinarios y la pérdida de productividad que cause la participación. Además, en situaciones especiales, el comité de ética puede aprobar una compensación por las molestias, siempre que no influya en la decisión de participar.
En los ensayos con menores, o con personas que no pueden dar su consentimiento por sí mismas, el Reglamento europeo de ensayos clínicos no permite ofrecer incentivos económicos: solo compensar los gastos y la pérdida de ingresos directamente relacionados con la participación.
Prepararse bien tiene un gran impacto en cómo vive el ensayo la familia y también en sus resultados. Estos son los aspectos clave:
Antes de participar, coméntalo con el equipo médico que trata al paciente: conoce su historial y puede darte una visión objetiva del ensayo.
Es una de las dudas más frecuentes. Pregunta si está prevista una extensión abierta (una fase posterior en la que se puede seguir recibiendo el tratamiento del estudio), si habrá acceso continuado al tratamiento si resulta eficaz y cómo se avisará a las familias si el estudio termina antes de lo previsto.
Participar afecta al paciente y también a cuidadores y familiares. Hablarlo en familia aporta apoyo emocional y ayuda a valorar los cambios en la rutina y en las responsabilidades. Pensad también en los hermanos: una explicación adaptada a su edad, quién les cuidará durante las visitas y, si les ayuda, el contacto con otros niños en su misma situación.
La espera, el viaje, salir de casa y el cansancio posterior pueden afectar a la conducta del paciente. Deja tiempo antes y después de cada visita.
Llévalas a la consulta: te ayudarán a tener toda la información antes de decidir.
Todos los ensayos necesitan la aprobación de un comité de ética y de las autoridades sanitarias antes de empezar, y las personas participantes tienen un seguimiento muy estrecho. Aun así, el tratamiento está en estudio y puede tener efectos secundarios desconocidos. Por eso es importante conocer bien los riesgos y comentarlo con tu equipo médico antes de decidir.
Sí. Puedes retirarte en cualquier momento, sin tener que dar explicaciones y sin ninguna penalización, y tu atención médica no se verá afectada. Comunícalo al equipo investigador para que pueda organizar la salida del estudio de forma segura.
El promotor del estudio asume la mayor parte de los costes y muchos ensayos reembolsan gastos como los viajes y el alojamiento. Una compensación adicional no está garantizada, y en los ensayos con menores la normativa europea solo permite compensar los gastos y la pérdida de ingresos relacionados con la participación. El consentimiento informado debe detallarlo todo. Te lo explicamos en Costes, reembolsos y compensación.
Es una sustancia con el mismo aspecto que el tratamiento, pero sin el medicamento activo. Si el ensayo tiene un grupo con placebo, el reparto entre grupos se hace al azar, así que puede tocaros. Pregunta qué probabilidad hay y si después habrá una extensión abierta en la que se pueda recibir el tratamiento del estudio.
En registros públicos y gratuitos como el Registro Español de Estudios Clínicos (REEC), el portal europeo euclinicaltrials.eu o ClinicalTrials.gov, buscando «Dravet». Comenta con tu neurólogo o neuróloga cualquier estudio que te interese y, si tienes dudas, escríbenos.
Depende de cada estudio. Antes de participar, pregunta si está prevista una extensión abierta para seguir recibiendo el tratamiento, si habrá acceso continuado si resulta eficaz y cómo se comunicarán los resultados a las familias.
Es un medicamento destinado a tratar una enfermedad rara, como el síndrome de Dravet. En la Unión Europea, la designación de medicamento huérfano reconoce que se está desarrollando para una enfermedad rara, pero no significa que esté aprobado.
No tienes que decidir a solas. Te ayudamos a entender un estudio y a preparar tus preguntas.
Nuestro equipo te explica de forma sencilla un ensayo concreto, sus requisitos y qué preguntar antes de decidir.
EscríbenosSi sois familia miembro, os ponemos en contacto con familias que han participado o participan en ensayos clínicos: experiencias reales, apoyo y consejos prácticos.
Date de alta en la FundaciónOrientación psicológica y grupos para compartir con otras familias lo que estáis viviendo. Para familias miembro.
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Información orientativa, revisada por la Fundación Síndrome de Dravet. Última actualización: octubre de 2026. No sustituye el consejo de tu equipo médico ni la información que te dé el equipo investigador de cada estudio.